Este libro recoge veintiseis rutas montaeras a otras tantas ermitas repartidas por todo Euskal Herria. Algunas coronan cimas, como Urregarai, Kizkitza o Mendaur, otras se esconden en cuevas, como Urallaga, San Roman y Sandaili, o entre frondosos bosques, caso de Burdindogi o San Bitor de Gauna. Herederas de dioses olvidados (Maidalena), atalayas marineras (Atxarre, Pobea) o testigos de cruentas batallas (Montejurra, Sara), todas conservan el magnetismo que, en algun momento de nuestra historia, las convirtio en lugares sagrados